viernes, 10 de julio de 2015

TORTA CAPRESE (#TSViajeroItalia)




¡¡¡Vamos que nos vamooooos!!! Este mes en La Cocina Tipical Spanish nos hemos ido de viaje.  Sí, sí, como lo oís.  Hemos hecho las maletas y nos hemos "desperdigao" por esos mundos de Dios.  Unas han tirado para México, otras para Marruecos, otras para Suecia o para nuestras cercanas Portugal o Francia y otras, como yo, para Italia; aunque lo mío ha sido cuestión de puritita envidia/pasión de madre.  Os explico: mi hijo pequeño ha ido de viaje de fin de estudios a Italia y, a la vuelta, me pidió que le hiciera el postre que se ha estado zampando todas las noches en el barco: TORTA CAPRESE.  Su madre, o sea, yo, para quien Italia y, especialmente, Roma es aún un sueño pendiente, no dudó en buscar la receta para hacérsela a su niño y, por añadidura, para el resto de la familia.




Sobre el origen de esta deliciosa tarta os transcribo literalmente lo que encontré en Fabsfood; bueeeeno, vaaaale, es un corta y pega pero es que hace mucho calor y no hay ganas de escribir tanto:

 "Capri, un día de verano en torno a 1920.

Carmine Di Fiore se levantó aquella mañana algo preocupado. Las caras de esos tres hombres que el día anterior le habían encargado una tarta de chocolate eran siniestras. Al menos eso es lo que pensó cuando le dijeron quiénes eran: trabajaban para Al Capone, y aunque no parecían exactamente matones, se estremeció al imaginarse a sí mismo hundiéndose en el Adriático con un bloque de cemento encadenado a sus pies si hacía una tarta que no les gustara.

Llegó al taller temprano y empezó a trabajar. Encendió el horno y reunió sobre la mesa todos los ingredientes: harina, huevos, almendras, chocolate, mantequilla, azúcar...

Cuando la tarta estuvo lista y la sacó del horno no pudo contener un grito al darse cuenta de que algo había ido mal: la tarta era plana, y más oscura de lo habitual. Pero por qué, por qué, por qué????

De repente lo vio claro: la harina! Con las prisas se olvidó completamente de añadirla! Se sintió tan enfadado consigo mismo que quiso darse de cabeza contra la pared, pero se acordó de María, su dulce María, de sus hijos, de su hijita pequeña, y se sintió cobarde y egoísta. Así que apartó la tarta, respiró profundamente y se puso a hacer otra, al fin y al cabo aún era temprano, le daría tiempo.

Antes de que pudiera meter la nueva tarta en el horno llamaron al timbre. Carmine se limpió las manos en el delantal y fue a abrir la puerta. Se puso pálido cuando vio que eran los tres hombres de Al Capone. Uno de ellos habló: “Buenos días. Venga esa tarta, que tenemos prisa. Sabe Vd., ayer el sastre que tenía que entregarnos las polainas del Signore Capone la fastidió y después de una pequeña discusión perdió la cabeza... sabe lo que quiero decir?”
Carmine abrió desmesuradamente los ojos, intentando sin éxito articular palabra. Estaba aterrorizado. De repente los tres hombres empezaron a reír estrepitosamente y otro de ellos dijo: “Tranquilo Carmine, estamos de broma!” Pero Carmine no estaba tan seguro de ello.

“Bueno, entonces dónde está esa deliciosa tarta?” Preguntó el tercero, el más bajo de los tres, y empezó a dar vueltas por el taller. Cuando encontró la tarta encima de una estantería, no dudó en cogerla y dijo “Carmine, tráenos unas sillas que vamos a comprobar aquí mismo si es verdad lo que dicen y ésta es la mejor tarta de chocolate del mundo!

Los tres hombres se sentaron alrededor de la mesa mientras Carmine no conseguía reunir el valor para hablarles de su terrible error. Y todo pasó en un abrir y cerrar de ojos. Se abalanzaron unos sobre otros peleando por el primer trozo de tarta, y cuando por fin los tres la probaron empezaron a mirarse entre sí sin decir palabra, con una extraña expresión en sus caras. Carmine empezó a sudar copiosamente, su corazón latiendo como un caballo desbocado, tan fuerte que tuvo miedo de que ellos lo oyeran.

Después de algunos segundos que a él le parecieron años, los tres hombres le sonrieron y dijeron al unísono: “Queremos la receta!”

Más tarde, cuando volvió a casa, María le abrazó y le preguntó “Qué tal el día?”

Carmine la abrazó fuerte, exhaló un suspiro de alivio y agradecimiento pero al final sólo dijo: “Más o menos como todos los días, amore.”

Nadie sabe lo que pasó en realidad, pero a mí me gusta imaginar que fue así..."

Ahora voy al lío, os cuento ingredientes y elaboración, eso sí, a mi manera.. Necesitamos;

  • 200 grs. de almedra molida
  • 200 grs. de azúcar
  • 200 grs. de chocolate para fundir
  • 150 grs. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 4 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 20 grs. de azúcar glass 
En primer lugar, en una sartén sin nada de grasa, tosté un poco la almedra molida, retiré del fuego y reservé.
Fundí el chocolate al baño maría y dejé templar.
Separé las claras de las yemas. Batí las claras con 50 grs. de azúcar y una pizca de sal hasta alcanzar el punto de nieve. Reservé.
Batí el azucar restante con la mantequilla hasta esponjar.  Añadí las yemas, una a una.  Incorporé el chocolate fundido.  A continuación, la almedra tostada. Y, por ultimo, el merengue, con mucho cuidado, con la espátula, de abajo a arriba para que no bajara.
Vertí la masa en un molde enmantequillado y horneé en el horno, precalentado a 170º, durante unos 40 min.
Una vez listo y enfriado, desmoldé y adorné con azúcar glass.

Es una pasada de tarta, superjugosa.  Y ya que somos Tipical Spanish, os confieso que me pareció la versión chocolateada de nuestra Tarta de Santiago.  La presenté a gusto de mi hijo, con helado y sirope de chocolate aunque está de lujuria sea como sea. 



Estoy loca por ver el resto de recetas viajeras de mis compis.  Si vosotr@s también, sólo tenéis que clicar aquí

7 comentarios:

aranzazu sanchez dijo...

ay que bueno por dios. He hecho de almendras pero no con chocolate pero me la apunto ahora mismo porque madre mía que delicia.
Un saludo,
http://elbauldelasdelicias.blogspot.com.es/

Patricia -LasCosasdemiCocina- dijo...

Con ese helado, es imposible resistirse a esa delicia!
Gracias por participar. Nos vemos en septiembre!

klerit kobb dijo...

Me ha encantado la historia... Y la tarta debe estar de muerte, nunca mejor dicho ;). Me la apunto, disparo y la como.

Pepi (sopa de sopa) dijo...

Ufff se ve de vicio!! Qué rica y que maravilla...

Besos

Marieta dijo...

Que buena historia y que delicia de receta, me la apunto para hacerla un día de estos. :)

Montse Gálvez Fernández dijo...

Me encanta!

Cocina con Reina dijo...

Vaya, me encanta! es una forma de versionar la tarta de Santiago de lo mas chocolateada!
besos